Se merece una mención aparte. Debutaron en el año 2000 y con esta edición, van nuevo años viniendo a Vilagarcía de forma consecutiva. Somos el único torneo del mundo que puede decir eso. Un pequeño secreto: hace unos meses se puso en contacto con nosotros la organización del torneo de Hospitalet, el mejor torneo junior de España.
Querían que viniera el Zalguiris a Barcelona. Los lituanos, que tienen un presupuesto muy justillo, tuvieron que decidir entre Hospitalet y Vilagarcía, porque el señor Money no da para más…
En el 2000 llegaron tras un viaje en autobús de Kaunas a Polonia. Allí se subieron al avión para Madrid, vía Frankfurt y luego, engañados, hicieron 650 kilómetros desde la capital de España a Vilagarcía. llegaron a las 4 de la mañana. Les habíamos dicho que Vilagarcía estaba cerca…
A esa hora, ese día, ese año, llovía a mares. Era la primera vez que, gracias a la gestión de Javier Gago (él fue la primero persona del Concello que creyó en este proyecto) pudimos usar el ISM de Bamio. La imagen del centro, con casi 90 escaleras muy empinadas, lloviendo a mares, tras nueve horas de bus, siendo la primera vez que venían a Vilagarcía, con una persona de unos 80 años en su expedición, y con el General Manager del club que hacía un año era campeón de Europa, fue de echarse a temblar.
Muy educados, como siempre, no dieron una queja del viaje, estuvieron encantados en el torneo y la ovación que les dio el público, al vencer en la final a un gran Pamesa Valencia, que entrenado por Suso Seaone, les plantó batalla, fue lo mejor que se llevaron los bálticos a su país.
Esa final vino marcada por el concurso de mates. Llevábamos un par de años haciendo ese concurso que tanto nos gusta a todos. Fue el año de la canasta rota. Debido a los sobresaltos que nos daba hacer este concurso en las viejas canastas de Fontecarmoa (al torneo se le debe que se cambiaran un par de veces para beneficio de los clubs que usan diariamente…) pusimos a algunas personas para hacer contrapeso. Se cargó la canasta, con la mala o buena suerte de que sólo se tocó la ceja. Sus compañeros, tras la rotura de la base, y él tumbado boca abajo en el suelo, se morían de risa… Hasta que se dio la vuelta. A unos cuantos nos entró una cagalera. Por un lado, el alemán sangrando por la cara (no sabíamos que podría haber pasado), por otro, la canasta rota con Eliseo Barreiro, concejal de deportes en ese momento, en el pabellón. Los voluntarios de Cruz Roja, estaban más pálidos que algunos de nosotros. Nos salvó Mariola. Bonito recuerdo, cuando Rafael, tras pasar por el hospital volvió a Fontecarmoa y todos nosotros y vosotros, le dimos una gran ovación… y un gran respiro.
El Zalguiris, tras ganar a Pamesa, se volvió al día siguiente a Madrid. Allí cambió de bus y siguió de ruta hasta Albacete, ya que habíamos pactado con el club de allí, que para compartir los gastos de los lituanos, jugarían dos torneo y así pagábamos la mitad del caché del Zalgiris… En la primera llamada a Rutkauskas, nuevament con miedo para ver lo que nos decían, fue muy claro: “This year, only Vilagarcía. What is the nearest airport?”.

