Los primeros años del torneo fueron durísimos. No es que ahora sea más fácil, pero con más dinero se logran tapar carencias… Las tres primeras ediciones de la Basket Cup, los equipos fueron alojados en el Albergue de As Sinas y en la residencia de la Diputación de A Lanzada.
Pero lo que más se recuerda de esos años, a parte de tener a gente como Chicho Nores, a los padres de Manu Ferreiro, Iago Deira, Alberto Pereira, etc, etc como improvisados taxistas, era la cocina del colegio A Lomba. Ha sido otro acierto del campeonato. Ahora todo el mundo quiere organizar torneos como la Basket Cup, pero con hotel, pensión completa, recibiendo buenas subvenciones de las instituciones, etc. Pero para llegar a esto, habría que pasar por todas estas fases.
Una de las importantes fue el comedor. Hasta que llegamos a Bamio, los equipos desayunaban, comían y cenaban en A Lomba. Las mesas, si alguien se hace a la idea, son pequeñas, para niños hasta 13 años. Era alucinante ver a gente de más de 2.10 metros intentado sentarse a comer allí.
Hay que tener en cuenta que los equipos dormían en un sitio y comían en otro, que incluso después de salir de la residencia no volvían allí hasta la noche, después de desayunar, comer y cenar. La paciencia la pusimos a prueba de bomba a muchos equipos. Tal vez, cuanto mejor eran jugando, mejores personas nos encontramos y más compresión antes las limitaciones. Nadie perdía la compostura, nadie se quejaba. Ningún equipo por grande o pequeño que fuerse, se quejó de algo allí. Reinaba un ambiente especial. Pili Blanco fue el alma de esa zona. Las madres del Moto Bazar ayudaban a tope en la cocina esos días, Tucha y Fita disfrutaban a pesar del trabajo. ¿Os podéis imaginar los kilos de patatas, de azúcar, de tomate, de spaguettis, de arroz, de … que se cargaron a esa instalación? Sí, pues lo hicieron gente como Carlitos, Vito, Suso, Juancho, Diego, Alberto, Alessio, Jorge Pedro, Fran, Richi, Roberto, Miguel, etc que además de jugar, tenían el encargo de hacer esas tareas.
Lo de ahora, es muy fácil (no se lo que pensará todo el mundo de lo que es fácil o no). Aunque no se puede creer, para poder hacer todo lo que se ve, cada año, los coches de la organización con Alberto Gil a la cabeza, se usan para llevar comida al ISM de Bamio… Y se hacen unos cuantos viajes.

