Si por algo se diferencia la Basket Cup es por cómo se lleva el trabajo. Es difícil conseguir la colaboración de tanta gente de la forma que lo hace, si no hay algo dentro de los corazones de esa gente. Esa es otra clave. La felicidad que se nota entre los que están allí pasando sus vacaciones de Semana Santa, para que otros disfruten.
¿Pero quién disfruta más? ¿El público? ¿Los equipos? ¿La organización? Es difícil dar una única respuesta. Todos y cada uno de ellos disfrutan a su manera. El público parece estar contento. Cada año viene más gente, cada torneo que pasa la gente quiere más, se queda con ganas de volver a empezar, de pasar horas sentados en las gradas para no perder el sitio.
También sabemos que hacemos cambiado las vacaciones de Semana Santa de mucha gente. A los que les gusta el basket en Vilagarcía es raro que se salgan esos días. Los que sí se van y tienen que ver con el baloncesto, prácticamente todos lo hacen por envidia ( de ver cómo lo pasa la gente, cómo se llenaba Fontecarmoa, etc).
Los equipos están deseando ser invitados a Vilagarcía. Sienten el orden del público, sienten que además de ilusión, tanto los espectadores como la organización, están allí para darles calor. Para apoyar los meses de duro trabajo, de tantos pabellones vacíos (porque una cosa es la ACB y otra distinta, son partidos de categorías inferiores, de ligas menores, etc) y poder tener 3 días donde, el baloncesto que ellos juegan, ya está muy cerca de lo que podemos ver por la tele.
La organización, disfrutamos. No hay dudas. Hace muchos años, que el corazón y el empeño con el que se hacen las cosas, supera sin lugar a dudas las posibilidades económicas del campeonato. Es un sello. El día que no seamos capaces de transmitir esta sensación al público, equipos y medios de comunicación, no será el mismo torneo.

