Tal vez la foto no refleja lo que son 30 años de torneo, pero es la de ayer. Tres décadas. Una vida. Seguro que más de 500 personas han sido colaboradores, organización o voluntarios. Seguro que más de 20.000 jugadores desde la NBA hasta la liga más ínfima de competición han pasado por la @vbcuphm . Seguro que casi 100.000 personas han disfrutado de la Semana Santa de baloncesto en Vilagarcía.
Y aquí seguimos. Contra viento y marea, lluvia o temperatura de verano. No nos rendimos. Mirar hacia atrás, asusta. Y llega el momento de seguir dando pasos hacia el lado. Porque es ley de vida. Ahora son otros los que llevan todo el peso. Como debe ser lógico. Nos toca apoyar y orientarles. En este torneo tocó hacer de todo nuevamente. Montar, desmontar, colocar publicidad, pitar unos minutos (arropando alguna necesidad), hacer de auxiliar de mesa, delegado de campo, entrenar (1 minuto), colaborar en la comida, atender lesiones, hielo, limpiar, barrer, fregar o lo que sea pertinente.
No queda más remedio. Pero hay que seguir dejando que llegue la fuerza de otros. Ahora mismo el peso recae en este trío maravilloso
(Erea, Sara, Alvarito) y ese grupo de chavales liderados por Manu, Pablo, Aitor o Roque o las chicas que llevan toda su vida en el club con Nuria, Leire, las gemelas, Aixa, Mar o Carlota . Luego están los incombustibles
(Mariola, Benja, Quique, Félix, Belén, Rocío, Noly) que también van dando ese pasito al lado poco a poco. Y ausencias muy dolorosas
(Helena, Pili).
Son 30 años. Un abrir y cerrar de ojos. ¿No? Lo volvería a repetir. Sin ninguna duda.


