La Cibona de Zagreb del año 1.999. Creo que nadie, que haya asistido a ese torneo, había visto un equipo hasta la fecha en Galicia, dentro del baloncesto de formación, con esa clase. No era un equipo de baloncesto. Era una Filarmónica que componía una y otra vez. Antes del torneo jugaron un partido amistoso en Porriño y ya allí dejaron alucinando al público que había llenado la instalación.
El boca a boca corrió a velocidad de vértigo y fue la primera vez, desde un Real Madrid – Clesa Ferrol, que se llenaba Fontecarmoa. Claro, se juntaron unas 1.000 personas, que ese tiempo atrás, era mucho público.
El conjunto croata tenía un par de jugadores supremos. Boris Zidic y Zoran Planinic. Los dos siguen haciendo una gran carrera, pero, sobre todo el segundo. Aquel equipo fue el pistoletazo de salida al crecimiento imparable del torneo.
Rafael Louzán, recién llegado a la Diputación, nos había gestionado usar el centro de vacaciones de A Lanzada y los croatas no pusieron ningún “pero” a pesar de que las habitaciones no tenían televisor, que no había llaves en las habitaciones o que estaban a más de 30 kms de donde comían y cenaban. Incluso no hubo un reparo al comedor del colegio a Lomba.

