La aparición de Chiqui fue uno de los saltos más cruciales del torneo. El primer año de la mascota del Unicaja entre nosotros fue increíble. Ramón García, que así es como se llama la persona que da vida a Chicui, y no se confunda con el director de la cantera del club de Málaga, que tiene el mismo nombre, es un bestia.
Chicui es el emblema del torneo. Su presencia en las gradas es vital. Impacta como llega al público mayor. Todos entendemos que una mascota hace gracia a los niños pequeños, pero Ramón hace llegar ese personaje a todos, todos y cada uno de los que acuden al pabellón. Lleva varios años comentado que lo va a dejar… Esperemos que lo siga comentando.
En el año 2001, Chicui, decidió acudir al centro de Vilagarcía un sábado por la mañana. La que se montó. Bajó en un Nissan Micra de Gelines, con el cabezón fuera, bueno, con casi todo el cuerpo. Con Manu Villa intentando perseguirlo para sacar fotos con la prensa local. Chicui fue capaz de parar el tráfico, de dirigirlo, de paralizar a la policía local, de vender pescado en la Plaza de Abastos, de entregar dípticos a la gente, de hacerse fotos. En aquel momento, todavía no lo conocía la gente. Ahora, es, sin lugar a dudas, la mejor mascota del baloncesto europeo (lo reconocen todos los equipos, aficiones y organizaciones del basket).
Lo mejor es que no ha cambiado. que sigue siendo el mismo. La persona que cuando se va plenamente integrado. Aporta ideas, ayuda a montar y desmontar. Es solidario con todas las personas de la organización y para los que no lo conoce como persona, su personaje dice mucho de cómo es él. Nadie entendería la Basket Cup sin su presencia.

